23.11.05

Barricadas en Palestina

La imagen es de ayer. La dieron prácticamente todas las televisiones en sus telediarios nocturnos. Niños palestinos se dirigen hacia su colegio como todos los días. Un control del ejército israelí instalado en plena calle se lo impide. Los soldados, armados hasta los dientes, intentan evitar que los escolares, pertrechados con sus carteras y mochilas, derriben las vallas. Hay forcejeos. Las niñas llevan la cabeza cubierta con pañuelos blancos. Los niños aparentan ser de cualquier parte. Hasta se asemejan a nuestros propios hijos. Continúan los empellones. A un soldado por poco lo despojan de sus gafas. Con desprecio, los pequeños palestinos apartan los cañones de las armas automáticas que les apuntan amenazantes. Algunos soldados cachean a los pequeños por si llevan adheridos explosivos en sus cuerpos o dentro de sus pertenencias. La cosa va a más. Ante el cariz del asunto, los militares lanzan bombas de humo para dispersar a la infantil muchedumbre. Salen corriendo. Los niños, los soldados, no. Ese día, quizá, no hubo clase. Eso que se perdieron. O eso que ganaron.

1 comentario:

ABSURDIS dijo...

Desde luego que perdieron las clases, pero ganaron algo mucho más valioso: la dignidad que reporta no aceptar las imposiciones, la negación de derechos, el abuso porque sí.
Los niños acabaron, vía gases lacrimógenos, dispersándose; Israel ganó. Pero esos soldados, si fueron sinceros con ellos mismos, se sintieron perdedores.