17.11.05

La coherencia de un juglar


El juglar Albert Boadella sigue en candelero. Es delirante. Le he leído recientemente unas declaraciones en la que expresa que en Cataluña está todo tan envenenado y hay tan poco sentido democrático “que te acusan de poner en peligro la convivencia por abrir un debate intelectual. Cataluña es un territorio en el que subsiste todavía el franquismo, la herencia del anti-franquismo. Franco está muy presente en la mente y en la forma de actuar de los catalanes. Cuando alguien dice algo que no gusta inmediatamente se comenta que «ese tipo es un franquista». El trauma franquista no se ha digerido bien y eso es algo que me parece grave”.
Así habla el fundador de Els Joglars, la compañía teatral más antigua del viejo continente. Sin pelos en la lengua. No los tuvo con el Caudillo, tampoco con Ubú Pujol, ni ahora con Maragall, Carod, Saura o Mas.
La Comunidad de Madrid cierra sus conmemoraciones del IV Centenario del Quijote con el estreno hoy, en el Teatro Albéniz, de "En un lugar de Manhattan", una reflexión de Els Joglars sobre la desaparición de los valores quijotescos, a través de un hidalgo castellano y un Sancho catalán. Curiosos personajes en los tiempos que corren. Se trata de un hombre castellano que, de tanto leer la novela, ha asumido el personaje del hidalgo; el otro es un "Sancho Panza catalán", pues ciertos impulsos del escudero sonaban a tópicos catalanes. En otras palabras: dos tipos que se escapan de un psiquiátrico y van por la vida chapuceando, a decir de un actor.
Para Boadella el gran problema era “hacer una obra viva sobre unos valores” ya inexistentes, porque “hemos perdido las referencias; la España cervantina ha desaparecido y los valores de la dignidad, el honor o el amor platónico, también, frente a la demagogia ilustrada de nuestra época”.
El “juego y la metáfora” de Boadella sobre las actuales “relaciones molestas” entre territorios motivan que “por muchas diferencias de carácter y de etnias que se quieran reivindicar estamos condenados a entendernos”.
E ironiza manifestando que espera que el gobierno de Cataluña coproduzca con compañías madrileñas, como lo ha hecho el gobierno autonómico de Esperanza Aguirre -del PP- para este espectáculo. “Aunque quizá mi tribu -concluye- no esté para esas circunstancias y ese deseo se convierta en una utopía”.
Este verano, cuando en una entrevista en el ABC le preguntaron a Boadella por los diez mandamientos de su grupo, respondió: “Por ejemplo nuestra ruralidad, ya que somos agropecuarios, fomentamos enemigos a los que cuidamos mucho, despreciamos la fantasía, huimos del teatro, somos antidogmáticos y tenemos claro que el único creador es Dios, y no cualquier tío que hace una tortilla azul y se autodefine creador”. Con eso, basta. Amén.



1 comentario:

Albert dijo...

Una obra impecable!
http://lacinefilia.blogspot.com/2006/02/en-un-lugar-de-manhattan.html
Un bravo pels Joglars, una vez más.